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miércoles, 26 de abril de 2017

DOCUMENTAL EL DIARIO DE AGUSTÍN

El dueño de El Mercurio murió a los 89 años cubierto -al igual que el dictador- por un manto de impunidad. Sólo fue sancionado por el Colegio de Periodistas.  
A los 89 años murió uno de los calificados como cómplices más relevantes del golpe de Estado de 1973, un activo promotor del régimen cívico-militar, y encubridor de los crímenes contra los derechos humanos cometidos en la dictadura, a través de su cadena de medios de prensa conservadores. Agustín Edwards Eastman, el heredero multimillonario, nunca compareció ante la justicia y solo a manos del Colegio de Periodistas recibió la única sanción de su vida, acusado de conspiración, acciones contra un gobierno constitucional, complicidad en casos de ejecutados y detenidos desparecidos. 

A los minutos de confirmado su fallecimiento la orden profesional de periodistas hizo público un comunicado donde se señaló: “Quedará en los registros de la historia de Chile el oscuro legado que Agustín Edwards Eastman dejó, tanto por sus acciones personales como por su manejo de las empresas periodísticas que controló, las que fueron el soporte comunicacional de la conspiración contra el sistema democrático al servicio del golpe militar, que ensombreció Chile a partir del 11 de septiembre de 1973 e instauró la dictadura cívico-militar que sobrevino, con su secuela sistemática de violaciones a los derechos humanos y que fuera ampliamente respaldada por El Mercurio y sus medios asociados”. Además, desde el organismo explicaron las usuales faltas a la ética periodística que cometieron los diarios de Agustín. 

Sostuvieron: “El falseamiento y la desinformación acerca de los crímenes cometidos por los organismos de seguridad de Pinochet, tanto como el lenguaje de permanente menosprecio y sarcasmo que los diarios de Agustín Edwards Eastman emplearon para referirse a los detenidos-desaparecidos, torturados, exiliados, exonerados y, en general, a las víctimas del régimen militar, llevaron al Tribunal Nacional de Ética y Disciplina del Colegio de Periodistas de Chile a aplicarle, en mayo de 2015, la máxima sanción posible prevista en nuestro Estatuto, para quienes infrinjan gravemente los preceptos de la ética periodística: La expulsión”. “En tal sentido, el Colegio de Periodistas de Chile es la única institución en el país que tomó una medida sancionatoria de ese nivel contra Agustín Edwards Eastman, como un imperativo moral para reivindicar el ejercicio ético del periodismo en los medios de comunicación y también como una forma de atenuar en algo el daño causado a las víctimas y familiares de tantos chilenos y chilenas”, añadió el comunicado. 

Desde los distintos sectores políticos las reacciones no se hicieron esperar tras la muerte del ultraconservador. El diputado del Partido Comunista (PC), Daniel Núñez, indicó, a través de su cuenta de Twitter, que con el fallecimiento del empresario se pone “fin del siniestro y activo aliado de la CIA y Pinochet, Agustín Edwards, promotor del Golpe y de mentiras”. El abogado de derechos humanos, Eduardo Contreras, en declaraciones al canal de noticias CNN Chile, aseguró que “Edwards fue coautor de algunos delitos de la dictadura, instigador y cómplice con todos sus medios de comunicación a su mando, ya que participaba activamente, dirigiendo todas estas operaciones mediáticas, como dueño y director de El Mercurio”. 

Desde la derecha y quienes fueron aliados de la dictadura, hubo reivindicación de Edwards. El senador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Hernán Larraín, afirmó que el dueño de El Mercurio “dio un testimonio de libertad”, ya que “el diario, en tiempos de Salvador Allende, cuando el país se destruía y se aniquilaban las instituciones, dio un testimonio de libertad, democracia, respeto al orden jurídico e institucional muy importante”. El ultraderechista diputado de Renovación Nacional (RN), Rojo Edwards, entregó una opinión similar a través de sus redes sociales, dijo: “Lamento la muerte de Agustín Edwards. Muere un defensor de la libertad”. Edwards y la CIA En uno de los últimos informes desclasificados que entregó Estados Unidos al Gobierno de Chile, están los documentos que comprueban el destacado rol que jugó Edwards como colaborador de la CIA para derrocar al gobierno de democrático de Salvador Allende, además, de la inyección de recursos que entregó el organismo estadounidense a la cadena El Mercurio. 

 Los textos resaltan que “la CIA gastó un millón y medio de dólares para apoyar a El Mercurio, el principal diario del país y el más importante canal para la propaganda en contra de Allende. Estos esfuerzos tuvieron un rol significativo en la creación de las condiciones para el golpe militar de 1973. Un mes después el Comité 40 aprobó setecientos mil dólares para mantener el Mercurio a flote”. “El hecho de que la CIA ya no solo financiara a los medios opositores, sino que también elabora gran parte del material que salía a través de ellos (si no todo) constituye un hecho de la máxima significación”, agregan. . 

Todo se gestó cuando el Presidente Allende asume el poder y el magnate de la prensa viaja a Estados Unidos para conseguir apoyo de la Casa Blanca -para derrocar el proyecto de la Unidad Popular (UP)- el cual buscó a través de su amigo Donald Kendall, gerente de la Pepsi-Cola y uno de los amigos más íntimos del Presidente Richard Nixon, por lo cual consiguió una entrevista con; el asesor de seguridad del mandatario estadounidense, Henry Kissinger, y el fiscal general John Mitchell. La siguiente cita fue con el director de la CIA, Richard Helms, en la que según un archivo desclasificado, se discutió “la oportunidad para una posible acción militar”. Los dólares comenzaron a llegar al medio chileno y durante la década de los 70 la CIA destinó fondos “colocando reporteros y editores en su nómina de pagos, redactando artículos y columnas para su publicación, y proporcionando fondos adicionales para otros gastos operativos”, según consigna el libro “The Pinochet File” del académico estadunidense, Peter Kornbluh. 

Los auspicios estadounidenses se reflejaban en los virulentos artículos que el medio publicaba contra la UP. La investigación de Kornbluh señala que “en septiembre de 1971, un emisario de la empresa El Mercurio solicitó a la CIA apoyo encubierto por un total de un millón de dólares”. Según un informe de la Agencia, el diario enfrentaba problemas económicos, lo que podría conllevar su cierre. El 14 de septiembre, Nixon autorizó personalmente la entrega de US $ 700 mil. Un par de semanas después Kissinger aprobó el traspaso de US$ 300 mil adicionales. Seis meses después, la CIA entregó otros US$ 965 mil, “pago encubierto que totalizaría aportes por US$ 1,95 millones al diario en menos de un año”. De acuerdo a los archivos desclasificados de Washington la CIA afirmó que el medio de Agustín “desempeñó un papel importante en la preparación de las condiciones necesarias para el Golpe militar del 11 de septiembre de 1973”. 

El Edwards anti-reformas Más allá del papel que jugó El Mercurio en el pasado, cabe mencionar que la mirada ultraconservadora del medio no ha cesado y la podemos apreciar en la actualidad, sobre todo con el desarrollo de la administración transformadora de la Presidenta Michelle Bachelet. En ese marco, el diputado y secretario general del PC, Lautaro Carmona, se refirió a la persistente campaña del terror que han hechos los diarios del grupo Edwards al proceso de reformas, igualmente, mencionó los millones que perciben en concepto de avisaje estatal. Carmona subrayó que “El Mercurio se hizo acreedor de uno de los principales recursos que el Estado de Chile gasta en publicidad para sus actividades y hasta el día de hoy, El Mercurio es quien recibe los aportes más importante a través del avisaje estatal, con lo que al final se genera una especie de profecía auto cumplida, tanto con mayor financiamiento, más se fortalece”. 

“El Mercurio ha tenido siempre una línea inigualable e inobjetable de anticomunismo a niveles cavernarios. Son capaces de decir las cosas más terribles, toda vez que tienen todo un equipo que las reproduce, les da forma y así ha sido la escuela del anticomunismo en Chile. Por eso mismo ha sido el que más se ha cruzado a las batallas que libran los trabajadores. Eso se ve en cómo El Mercurio descalificó las reformas de la Presidenta Bachelet y en todo eso ha estado la mirada ideológica y política, pero también desde el punto de vista de operaciones de quien era su director, editor y controlador total”, afirmó. Y recordó que Edwards, dentro de los personajes catalogados como los “privilegiados” de la dictadura, se consolidó como “uno de los regalones de Pinochet”, salvándolo personalmente de la quiebra en algún momento. 

El parlamentario aseveró que Agustín “es el personaje civil más influyente en las manifestaciones más siniestras que ha tenido la historia de Chile. Ha puesto sus capacidades y particularmente su condición de dueño de El Mercurio, a favor de las peores causas de lo que son los valores de la solidaridad, la nobleza, la lealtad, el respeto a los humildes, el respeto a la dignidad. Siempre estuvo al lado del atropello, al lado de quienes utilizaron los peores recursos para torcer la voluntad soberana del pueblo”. Y recalcó que “si uno anota los logros más importantes desde el punto de vista del desarrollo y la conquista de una sociedad más democrática, en todo lo contrario ha estado jugando un papel Edwards y su medio El Mercurio”. 

Fuente:  Agencias  Prensa   PM  PI  ESCH  RMP  AIP
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