sábado, 19 de enero de 2013

REVOLUCIÓN EN PAKISTÁN ?


Decenas de miles de participantes de la Marcha de los Millones, encabezada por el teólogo islámico Tahir Kadri presentaron un ultimátum a las autoridades: la dimisión del gobierno del país, la disolución del parlamento y la realización de una reforma política radical. 

Sobre el telón de fondo de las protestas sin precedentes en Islamabad, el Tribunal Supremo de Pakistán dispuso el arresto del primer ministro Rajá Pervez Ashraf, acusado de corrupción. El llamamiento hecho la semana pasada por Tahir Kadri de emprender una “marcha sobre Islamabad” fue acogido por decenas de miles de personas. 

El martes las columnas de la oposición a la cabeza con Tahir Kadri, que había regresado de Canadá tras una ausencia de más de ocho años, ingresaron en la capital paquistaní. —Nuestra larga marcha ha terminado. Esto es el inicio de la revolución. Mañana, cuando ustedes se despierten y hagan la oración matinal, éste será otro país, – dijo a la muchedumbre Tahir Kadri. 

 El líder de la Marcha de los Millones proclamó en el mitin de la oposición la Declaración de Islamabad. La idea clave consiste en la realización de una reforma política radical en el país. Su objetivo es erradicar totalmente la corrupción en las altas cúpulas del poder y “la devolución de los frutos de la democracia al 99 % de la población del país”. Tras depositar la responsabilidad por la situación en el país sobre las autoridades civiles de Pakistán, el líder de los manifestantes, al mismo tiempo, valoró altamente el papel del ejército como defensor de las fronteras ideológicas y físicas del país. 

Ya la primera jornada del plante en Islamabad, los participantes de la Marcha de los Millones obtuvieron la primera victoria moral. El Tribunal Supremo de Pakistán de hecho respaldó a los manifestantes, disponiendo el martes el arresto del primer ministro Rajá Pervez Ashraf, acusado de recibir sobornos y de realizar esquemas de corrupción durante su desempeño como ministro de Energía y de Recursos Hídricos en 2010. Tal como era de esperar, la noticia de la decisión tomada por el Supremo con respecto a Ashraf fue acogida con júbilo por los manifestantes. 

El líder de la Marcha de los Millones califica las acciones de los manifestantes como “Tahrir” en Pakistán, aunque el proceder del teólogo islámico también nos recuerdan los sucesos de la Revolución Islámica de 1979 en Irán, encabezada por el ayatolá Jomeini, que había regresado de su destierro. Recordemos que en el Irán chií, como en el Pakistán suní, las masas se volcaron a las calles enarbolando las consignas de la lucha contra la cúpula corrupta, por el restablecimiento de las normas democráticas y de los principios de la moral islámica. La propia tecnología de la Marcha de los Millones, que es utilizada estos días en Pakistán, fue probada por vez primera durante La marcha de la sal de Mahatma Gandhi, llevada a cabo aún antes de la división de la India Británica en India y Pakistán. 

En 1930, año crucial para el movimiento indio por la independencia, Gandhí encabezó una marcha pacífica de protesta, que fue uno de los actos civiles del siglo XX que alcanzó mayor resonancia. Una serie de expertos opina que el líder de la Marcha de los Millones puede contar con el apoyo tácito de una parte de la jefatura del Ejército de Pakistán, disconforme con las actuaciones de las corruptas autoridades civiles. Los seguidores de este punto de vista están convencidos de que sin el respaldo de los poderosos uniformados, Tahir Kadri, que permaneció ausente tantos años, no podría movilizar a la gente en tan corto tiempo. 

Teniendo conocimiento de la impopularidad cada vez mayor de las autoridades y de su incapacidad de contener las protestas, es probable que los militares hayan decidido entre bambalinas encabezar el proceso, actuando con las manos de Tahir Kadri. En la historia de Pakistán, el ejército reiteradas veces salió a primer plano, actuando como fuerza “restituidora del orden”. No obstante, Tahir Kadri ya rechazó las acusaciones de que interviene como “marioneta de los generales” y subrayó que su misión es “expulsar del poder a los ladrones y corruptos”. De modo que el interrogante de quién es – un verdadero líder de un nuevo movimiento de masas o una figura que depende de sus titiriteros, queda abierto.

Agencias   Prensa   RMP LVR  AIP
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