Se levantó, tomó desayuno y partió. Eran las diez de la mañana. Había quedado de juntarse en Plaza Italia con amigos escritores. La protesta se venía... y tocó miércoles, día que no hace clases en la Universidad Diego Portales.Había dejado de lado ese libro que está escribiendo hace 8 años, que, como siempre dice, "está casi listo". Caminó, se encontró con algunos alumnos, con otros conocidos, pero no con quienes había acordado el encuentro.
Anduvo solo... y de repente comenzó la trifulca, cuando algunos manifestantes intentaron avanzar por la prohibida Alameda. Chorros de agua, bombas lacrimógenas, carabineros a caballo.
Raúl Zurita, el poeta que quedó huérfano de padre a los dos años, cuya madre fue una secretaria que "perdía trabajos por participar en huelgas y ahí entendí la lucha social", no tenía en sus planes esta conversar con la prensa. Fue un "asalto" el que le hicimos ayer, el día después de la movilización, al hombre que estudió en el Liceo Lastarria y luego Ingeniería Civil en la UTFM, pero no se tituló y sí se transformó en Premio Nacional de Literatura. Lo abordamos justo cuando entraba a su casa, en Providencia. Nos invitó a pasar... y, luego de un extenso diálogo, dijo: "Temo que me estoy volviendo locuaz...".
Así partió:
-A los 20 minutos de estar en la Plaza Italia, el ambiente se puso bastante denso. Me agarraron los gases lacrimógenos. Estaba caminando medio ciego, estaba un poco ahogado, me metí por Vicuña Mackenna, no sabía muy bien dónde iba, la gente corría, yo no puedo correr mucho... alguien me tomó del brazo y me metió a una casa... era la sede del PC. Entonces estuve un rato ahí, compartiendo, viendo lo que pasaba. Y eso sería todo, trivialidades.
-¿Por qué fue a la marcha?
-Era un llamado a protestar contra el sistema económico. Yo adhiero absoluta y profundamente. Siento como deber básico participar. Fue un llamado de una organización que respeto y he respetado siempre, como es la CUT. Son los trabajadores.
"Lo importante no es lo bien que están los que están bien"
Enciende un cigarro y afirma:
-Fue una represión absolutamente innecesaria. No había ninguna violencia. En ese sentido lo sentí como una provocación, viejos resabios fascistas que permanecen.
-El director de Carabineros dijo "palos porque bogas y palos porque no bogas"... antes los criticaban porque no actuaban...
-Los carabineros, desde las manifestaciones secundarias de los años 60, más bien siempre palos bogando. Ellos dan los palos y reciben muy poco... Había una cosa estética con los caballos, que no dejaba de ser llamativo. Tan bonitos que son, realmente deberían aparecer en otras ocasiones; están buenos para un cuadro ecuestre.
-¿Y qué le pareció la herida del senador Navarro?
-Estuve muy cerca cuando le pegaron a Navarro, como a 20 metros. Y fue una situación de humillación, de una violencia absolutamente innecesaria. Por lo demás, si están tan preocupados de la imagen de Chile, le hace un daño feroz. Sale en todas partes.
-Navarro, que se robó la película el día del paro, contó que Camilo Escalona le dijo que los dos puntos en su cabeza (por el corte) podían ser también dos puntos más en las encuestas...
-Yo creo en la sinceridad de Alejandro Navarro. Comparto casi el 90% de su posición. Y entiendo que quienes militan en un partido están en una situación bastante contradictoria, que no es la mía. Porque por una parte están en el gobierno y por otra protestan contra el sistema que realmente está instalado por sobre casi ya cualquier autoridad política. En un país donde las desigualdadades, la marginación es absolutamente evidente y además tremendamente hiriente frente a la ostentación de la riqueza, entiendo perfectamente que gente que ha tenido una formación socialista esté en esa especie de forcejeo.
-¿No le parece una paradoja que sea éste el gobierno de la Concertación, con una Presidenta socialista?
-Es profundamente paradójico, pero creo que el neoliberalismo es una enorme transnacional que en el caso nuestro supera con creces la autoridad que pueda tener un gobernante. Entonces, si hay que manifestarse, bueno, estaré todas las veces que haya que manifestarse.
-¿Y qué fue del poeta que epató a Chile con sus acciones de arte? ¿Estaría dispuesto a hacer hoy acciones de arte como el poema en los cielos de Nueva York, o la masturbación en medio del museo?
-Si pudiera ser... (se ríe). Es otro tiempo.
-¿Se le acabó alguna pesadilla, o más bien se le han sumado otras?
-El momento actual de la humanidad me parece tremendamente oscuro. Lo importante no es lo bien que están los que están bien; lo importante es lo mal que están los que están mal. "Felices los felices", dice Borges. Allá ellos, estupendo, qué bueno. Pero un gobierno no se puede medir por lo bien que están los que están bien, sino por lo mal que están los que están mal. Ese es el único éxito: que los que están mal dejen de estar mal.
"No es que me haya decepcionado, sino que quise ver algo que no existía"
Dice que la Concertación "no está respondiendo al profundo anhelo de igualdad y de justicia. Es cierto que en Chile existen estados de riqueza bastante evidente. Pero también, por eso mismo, es cierto que países que tienen situaciones bastante más desmejoradas que nosotros tienen salud gratuita, buena educación gratuita, y entonces esto es una sociedad que discrimina de la forma más brutal por el dinero".
-Usted se las jugó por Lagos e incluso le hizo un poema; fue como el poeta de Lagos...
-Sí, efectivamente fue así. O sea, no fui el poeta de Lagos; esa es una caricatura; pero participé de esa campaña con mucha esperanza.
-¿Y lo decepcionó?
-Más bien mis expectativas fueron equivocadas. No es que él me haya decepcionado, sino que yo quise ver algo que no existía. Pensé que por su formación socialista, por su participación en la historia de Chile, era la última esperanza de una corrección profunda del modelo económico. Y, sea por las razones que fuere, él logra afianzarlo y consolidarlo. Esto no es un reproche; es una constatación melancólica.
-¿Y de Bachelet tenía alguna expectativa?
-Ninguna. Por supuesto le tengo mucha simpatía en lo personal y en lo humano. Y creo que no es menor el hecho que sea una mujer. Tampoco es trivial. Creo que es bastante importante. Es un gesto cultural muy potente, que da esperanza para el futuro.Pero la opción de un modelo económico es lo que los tiene absolutamente atrapados y me imagino que los obliga a actuar casi con una doble conciencia. Pero creo que el problema tampoco es ella, son los ministros de Hacienda, son los economistas...
-¿Es Andrés Velasco?
-Andrés Velasco, Nicolás Eyzaguirre, Alejandro Foxley, todos aquellos que han apartado a este país de su destino latinoamericano. Que se manifiesta en millones de cosas; entre otras, en la actitud que tienen para la salida al mar de Bolivia. Temo que me estoy volviendo locuaz...
-La plata que ganó con el Premio Nacional de Literatura el 2000, ¿se fue rápidamente?
-Pero por supuesto. Claro, yo sería un desastre como ministro de Hacienda. Si hay esas tremendas reservas, esos tremendos ingresos, gástenselas. Dicen "eso es hambre para mañana". Pero que al menos sea pan para hoy. La gente que nunca ha tenido nada, por favor: Construyan asilos de ancianos dignos y bellos, donde puedan recibir a tanta gente que llega a la ancianidad en condiciones terribles, sin nada. Dios mío, hay tantas cosas por hacer, para darle a la gente un minuto de dignidad y de belleza.
Agencias Lilian Olivares LS JPMM
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