martes, 19 de octubre de 2010

FRANCIA...CONTINUA LA CRISIS EN FRANCIA


Los camioneros franceses no defraudaron las expectativas y ayer se sumaron a la protesta contra el recorte de pensiones programado por el presidente derechista neoliberal Nicolas Sarkozy. Unos 1.500 de ellos, según los sindicatos, vinieron a reforzar los bloqueos que mantienen los trabajadores del petróleo, provocando dificultades en el abastecimiento de carburantes y transformando los atascos de tráfico en arma de lucha sindical. Frente a ellos, el Gobierno tuvo que moderar la represión e instauró una célula de crisis para evitar el colapso de las gasolineras.


Cobró así más fuerza la protesta que exige negociaciones sobre pensiones y rechaza el plan oligarquico de Sarkozy, consistente en elevar la edad legal mínima de jubilación de 60 a 62 años, y de 65 a 67 la edad que da derecho al 100% de la pensión de base, y seguir alargando los periodos de cotización obligatorios hasta 41,5 años. Un sondeo del instituto CSA revela que un 71% de franceses es partidario de la jornada nacional de acción de hoy.

El día de ayer fue prolijo en señales de que el seísmo social es serio, aunque nadie sepa por ahora si las huelgas supondrán el fracaso de Sarkozy o si el Elíseo saldrá reforzado de la crisis. El presidente francés sigue haciendo como si no sintiera la tierra temblar y fue a Deauville (costa oeste) para una cumbre con Angela Merkel y Dmitri Medvédev, pero un signo no escapó a los observadores. Además de la reunión clásica de cada noche sobre la huelga, organizó otra ayer por la mañana, imprevista. El Gobierno anunció la activación del Centro Interministerial de Crisis para "garantizar el abastecimiento en carburantes".


Porque, con los camioneros en acción, hubo ayer más de 35 bloqueos de refinerías y depósitos intermedios de combustible, que responden al esquema que los sindicalistas han bautizado como "juego del gato y el ratón".


Si las fuerzas antidisturbios llegan, se van pacíficamente, alertan a su coordinador sindical y este se encarga de movilizar a otros piquetes huelguistas en otros puntos del país.


Además de los 35 bloqueos, se produjeron más de cien operaciones de corte de carreteras y plataformas logísticas de mercancías. Los sindicatos, sin ser desmentidos por el Gobierno, hablaron de "innumerables" operaciones de peaje gratuito en las autopistas y de "operaciones caracol", en las que los sindicalistas con sus vehículos hacen circular en carreteras y autopistas a velocidades del orden de 20 kilómetros por hora.


Con las 12 refinerías en huelga y 11 paralizadas, agregadas a las acciones de bloqueo en carreteras, el abastecimiento en carburantes es caótico. Sumando los cierres parciales o totales de gasolineras, se estaría llegando a las 4.000 estaciones afectadas (el 32% del total), de las cuales 950 están sin una gota de gasolina. La Agencia Internacional de la Energía dijo ayer que Francia ha empezado a utilizar sus reservas estratégicas y que, aunque "las reservas son suficientes", existe "un problema logístico para llevar el carburante hasta las gasolineras".


Los estudiantes mantuvieron la presión. El Ministerio de Educación habló de 261 institutos de secundaria "perturbados", mientras que los sindicatos estudiantiles contaban 950 centros en huelga o bloqueados. Las universidades, hasta ahora en segundo plano, empiezan a unirse al movimiento. Cinco centros superiores (Rennes II, Caen, Burdeos III, París VIII y Pau) votaron por el bloqueo a partir de hoy y otras 12 votaron a favor de la huelga. Varios choques se produjeron entre policías y jóvenes, especialmente en Nanterre (oeste de París) y Lyon. Las autoridades afirmaron que detuvieron a 196 jóvenes, sin precisar presuntos delitos.


Desde Deauville, Sarkozy reiteró que "pondrá en marcha" la reforma, y aseguró que "en una democracia es normal que el Gobierno garantice que el automovilista encuentra gasolina". Hablar de la gasolina como una prioridad de la democracia, tal como están los sondeos y el país, constituye de por sí todo un programa.


Agencias Prensa EDP AIP JPMM

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CHILE...MINEROS PROTESTAN EN CHILE


Un centenar de compañeros de los 33 mineros de Atacama, cortaron la principal carretera que une el país frente a la ciudad de Copiapó, en el norte de Chile, en protesta por el impago de sus finiquitos. Los manifestantes, de un total de 300, son parte de la plantilla que trabajaba en el yacimiento San José, donde el pasado 5 de agosto se produjo un derrumbe por falta de medidas de seguridad laboral y dejó atrapados en su interior a 700 metros de profundidad a 33 mineros. Los manifestantes reclaman de la Empresa Minera San Esteban, propiedad del foco siniestrado, el pago de su finiquito de trabajo, que les será pagado en 12 meses y no en uno como exigen.


Tras cortar varios minutos la carretera exhibiendo pancartas, los mineros se dirigieron al centro de la ciudad de Copiapó, situada a unos 800 kilómetros al norte de Santiago, donde siguieron con su protesta. El dirigente sindical de los trabajadores de San Esteban, Javier Castillo, dijo a Radio Cooperativa que "cada año, cada minuto de existencia de la minera San Esteban es un derecho que se ganó. Por ese derecho nosotros estamos peleando". Castillo convocó a "los mineros de Chile" a paralizar sus tareas, si ellos no reciben una respuesta.


El domingo, mientras los familiares y trece de los 33 mineros rescatados asistían a una misa en el Campamento Esperanza, que levantaron los familiares para esperar su rescate, una treintena de sus ex compañeros de faena se manifestaron por la misma situación. En el lugar, a 40 kilómetros al este de la ciudad norteña de Copiapó, en pleno desierto de Atacama, los manifestantes amenazaron con ocupar el campamento "Esperanza". "(Presidente Sebastián) Piñera para el show", "70 días sin trabajo y sin dinero", "Refugio Esperanza, los desamparados", "San Esteban (el nombre de la Compañía dueña de la veta), no somos 33, somos 300", se podía leer en algunos de las pancartas de los mineros que tras el derrumbe en el yacimiento San José quedaron sin su empleo.


Agencias Prensa LV AIP JPMM

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lunes, 11 de octubre de 2010

PERÚ..."ALAN GARCÍA ES UN SERVIDOR DE LAS MULTINACIONALES"

Hugo Blanco. Líder indígena campesino peruano. Dice que su lucha es más fuerte que nunca por las agresiones del neoliberalismo.


Dirigió revueltas campesinas en los sesenta, fue guerrillero y, tras su detención, sólo una campaña internacional evitó su condena a la pena de muerte. Hugo Blanco ha sido uno de los líderes campesinos indígenas más significativos de Perú. Deportado en tres ocasiones, regresó a su país en 1978 y fue diputado en varias legislaturas. Hoy, a sus 76 años, sigue vinculado a los movimientos más reivindicativos. Está en España invitado por Izquierda Anticapitalista.


¿Cuál es la situación de los indígenas en Perú?


En Perú y en otros países de América Latina los indígenas están a la vanguardia de los derechos del medio ambiente. Las principales luchas en Perú son por ese motivo. Hay luchas salariales, pero son menores, más urbanas. La resistencia indígena está durando más de 500 años, desde que comenzaron a ser aplastados, pero ahora se nota más porque es fuerte su lucha, porque nunca ha sido tan fuerte el ataque contra su vida.


¿Cómo se da ese ataque?


De muchas formas. Minas a cielo abierto, presas hidroeléctricas, empresas de extracción de petróleo, tala de la selva para plantaciones agroindustriales o ganadería. Todo lo que mata la selva, los mata a ellos. Todos los indígenas son agredidos por el neoliberalismo.


¿Qué batallas han ganado?


Ha habido algunos triunfos. Pensaban abrir una mina de oro y la población votó en un plebiscito "vida sí, mina no". Claro que la mina ofrece maravillas: trabajo, plata para escuelas, pero la gente ya no se deja engañar. El Gobierno mandó policías. Era una empresa canadiense, y los ecologistas canadienses comenzaron a desprestigiar el proyecto, hasta que la compañía se retiró. Otra empresa de India iba a destruir una montaña sagrada para los indígenas, igual que en la película Avatar. Ellos estaban decididos a luchar hasta la muerte. Pero grupos como Survival hicieron campaña y el Gobierno indio retrocedió.


¿Hay riesgo de que se repitan sucesos sangrientos como los que enfrentaron en 2009 a indígenas y autoridades en Bagua?


Hay peligro de que haya incidentes de ese tipo. La gente no se rindió. Fue un malévolo ataque del Gobierno. Mataron como a 200 indígenas, aunque el número oficial es sólo de 10. Y los indígenas mataron a algunos policías. El Gobierno acabó por retirar los dos proyectos más nocivos, pero el presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana está perseguido.


¿Qué opina de las políticas de Ecuador y de Bolivia?


Supusieron grandes triunfos. La gran base que los impulsó [a Rafael Correa y Evo Morales] fueron los indígenas. Sus constituciones hablan de Estados plurinacionales. Leyes como la de autonomía indígena en Bolivia son avances. Pero pensamos que esos gobiernos deben ser consecuentes con sus constituciones. En Bolivia, si se quiere abrir una zona de extracción, hay que consultar a la población indígena, y a veces Morales es inconsecuente con eso. Y en Ecuador, el Gobierno continúa con la misma política centrada en las industrias extractivas de anteriores gobiernos. Estamos contra esa incoherencia.


¿Cómo valora el Gobierno de Alan García?


No es un gobierno contradictorio. Es un servidor de la empresas multinacionales y cumple esa misión. A veces usando la violencia, encarcelando a la gente, pero es consecuente con eso: depredación de amazonas, impulso a las agroindustrias, ataque a las comunidades indígenas


En Lima se cuenta voto a voto para decidir si por primera vez en más de 20 años la alcaldía queda en manos de la izquierda.


Sería una buena noticia, un paso adelante, pero no va a tener un resultado significativo en el deterioro del medio ambiente en el interior del país.


¿Cómo ve el escenario cara a las elecciones legislativas de 2011?


Da igual quien gane. Va a continuar siendo un Gobierno neoliberal. Quizá no tan sanguinario, pero un Gobierno de las multinacionales. Nosotros planteamos "Alberto Pizango presidente" para mostrar la importancia que tiene la lucha amazónica. ¡Pero probablemente no logre ni inscribirse! [Pizango está en libertad condicional pues está encausado por los sucesos de Bagua]


¿Sigue siendo trotskista?

Soy y no soy trotskista. Lo soy porque Trotsky dijo que si la burocracia soviética no era derribada por los trabajadores iba a ser derribada por el capitalismo, y eso ocurrió. Trotsky decía que no había trotskismo, que lo que llamaban trotskismo era la defensa de los principios del marxismo y leninismo contra las deformaciones que hacía la burocracia soviética. Ahora que ya no hay burocracia soviética, ¿para qué ser trotskista? (Risas) Por supuesto sus enseñanzas me sirven y las utilizo. Pero al joven de hoy no le voy a estar diciendo que si el trotskismo, que si el leninismo. ¿Qué tiene que ver él con estas cosas del siglo pasado? ¿Qué le interesa? Hay que hablar de la defensa del medio ambiente. Si él está por esa lucha, yo estoy con él. No necesito que se diga: "Sí, creo en san Trotsky". A mí me sirve, uso la metodología y todo, pero no voy pregonando trotskismo.


En Perú y Guatemala los líderes sociales sufren una creciente violencia contra ellos. ¿Se siente seguro?


Me deportaron tres veces y me exilié una, porque supe que estaba amenazado de muerte, tanto por el servicio nacional de inteligencia como por Sendero Luminoso, y si no me mataban de un lado me mataban de otro. Cuando la cosa se calmó, volví al Perú y luché por la expulsión de Fujimori. Ahora no hay peligro de que me encarcelen, pero pueden matarme en cualquier momento. Pero, ¿qué voy a lograr teniendo miedo? No gano nada. Prefiero seguir trabajando.


Agencias Prensa DP AIP JPMM

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domingo, 10 de octubre de 2010

DE COMO EL IMPERIO AGREDE DE FORMA ENCUBIERTA A IRÁN

Se suele decir en los medios de prensa independientes de los Estados Unidos, Inglaterra e Israel, que el ciber ataque sufrido en septiembre pasado por Irán, fue obrea del eje anglosajón-israel, en donde estos últimos habrían jugado un papel de vital importancia.

Aquello fue distinto de cualquier otro ataque conocido hasta el momento. A finales de septiembre, miles de ordenadores habían sido infectados en Irán por un gusano con nombre de película: Stuxnet. Las autoridades iraníes reconocieron que el ataque alcanzó al sistema informático de la central nuclear de uso civil de Bushehr, inaugurada en agosto. Irán no reconoció daños graves pero no ha dudado en calificar el incidente como un ataque desde Occidente. El gusano había alcanzado instalaciones críticas y estaba preparado para atacar sus sistemas de control. Nada que ver con los apagones informáticos que afectaron a Estonia y Georgia, respectivamente, en 2007 y 2008: quien lo desarrolló quería tomar el control de los sistemas infectados. Y si el objetivo era Irán, asestar un golpe a su programa nuclear con un arma silenciosa y no violenta.


"Es la primera vez que detectamos una amenaza de este tipo que tiene como objetivo los sistemas de control industrial", explica Miguel Suárez, experto de Symantec en España, una empresa dedicada a la seguridad informática. Tras el descubrimiento del virus en junio por VirusBlokAda, una empresa de seguridad bielorrusa, Symantec empezó a estudiar el gusano que por esa fecha ya había contaminado decenas de miles de ordenadores en todo el mundo. El virus tenía un objetivo preciso: el software producido por la empresa alemana Siemens que se utiliza para el control automático de operaciones en plantas químicas, instalaciones petrolíferas y centrales nucleares. Ese software era el mismo que se instaló en la central iraní de Bushehr.


Según los análisis de Symantec, el 60% de los 100.000 ordenadores infectados se encontraba en Irán. ¿Era Irán el objetivo principal del ataque? ¿Quién golpeó a su programa nuclear? "No sabemos quien desarrolló Stuxnet. El que lo hizo gastó mucho dinero para asegurarse de que el trabajo que tenía que hacer estuviera bien hecho", dice Schneier.


El ataque se efectuó sobre instalaciones que, por su naturaleza, no están conectadas a la Red. Así, la hipótesis más probable es que el virus haya sido introducido a través de un dispositivo de almacenamiento de tipo USB.


Hay serias dudas de que se llegue a identificar al autor del ataque. De momento, solo hay especulaciones. Una de ellas es la pista de la familia de los mirtos. Mirto en hebreo es hadassah, que es también el nombre utilizado para referirse a Esther, la reina judía que desbarató un complot persa según la historia contada en el Libro de Esther, en el Antiguo Testamento. Hay otra referencia en el código. Un número que puede ser una fecha: 19790509. El 9 de mayo de 1979 es el día en el que Habib Elghanian, personaje relevante de la comunidad judía iraní, fue ejecutado por el nuevo régimen de Teherán. ¿Es una firma de los autores? ¿Es Stuxnet el primer resultado de la actividad de las unidades especiales que varios países han puesto en marcha?


"Sería muy arriesgado. Pero no sería la primera vez que los programadores dejan su firma", afirma desde Londres Mark Fitzpatrick, director del Programa de No Proliferación y Desarme del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. Para Fitzpatrick sería importante saber si el virus, además de la central de uso civil de Bushehr, también afectó a la instalación de Natanz, el centro de enriquecimiento de uranio. Según el experto, puede que el ataque sirva "para limitar la amenaza nuclear iraní sin causar víctimas mortales ni desatar una guerra. Pero es una vía peligrosa porque si Stuxnet no se controla puede atacar objetivos no intencionales y entrar en un ámbito de ciberguerra muy difícil de controlar". Stuxnet puede ser la primera arma de esta nueva guerra. "El virus es muy complejo. Para su desarrollo se requiere el dominio de distintos lenguajes de programación de diferentes sistemas. Y el conocimiento de la estructura del sistema que quiere invadir o alguno muy similar", explica Suárez. Todos los expertos consultados coinciden en afirmar que no puede ser obra de un simple grupo de hackers. "Estamos hablando de otro nivel. Tiene que tener detrás una infraestructura científica y técnica muy grande. Solo puede ser un Gobierno o una gran organización", opina el teniente coronel Néstor Ganuza-Artiles, jefe de adiestramiento y doctrina del Centro de Ciberdefensa de la OTAN, en Tallin (Estonia). El centro se creó en 2008, un año después del ataque informático que colapsó los ordenadores de instituciones públicas y bancos del país estonio. "Es algo totalmente distinto. Un código malicioso programado de tal manera que una vez que haya contagiado el sistema es capaz de tomar el control y llegar a causar daño físico a las instalaciones en las que se encuentra. En una planta nuclear o una industria bioquímica es capaz de hacerla explotar. Stuxnet, en este sentido, es la primera ciberarma", dice. Un arma que abre escenarios militares desconocidos y obliga a nuevas respuestas.


Así, el artículo 5 del Tratado de la OTAN, que prevé la respuesta conjunta a un ataque armado sufrido por uno de sus miembros, podría quedarse corto. "No hay una postura oficial de la OTAN. De momento se analizaría caso por caso. Pero hay una serie de dificultades. En el caso del ciberataque, el problema es la atribución, el origen de la amenaza. Para rastrear el origen hay que tener la autorización de todas las autoridades por donde ha pasado el ataque informático, y no hay de momento una legislación ni acuerdos específicos. Hay que revisar la doctrina militar", dice el militar. Tampoco vale la doctrina de la disuasión que se ha aplicado al campo nuclear. "¿Cómo disuadir a un atacante que se desconoce?", se pregunta. La incertidumbre en el ciberespacio amplifica la dificultad.


Aaron Hampton, de 29 años, es un estudiante de seguridad informática en la Universidad de Wilmington, en Delaware (EE UU). Su vocación arranca del impacto que le causó siendo niño ver cómo actuaban los hackers en películas como Superman III o War Games. Ahora experimenta la sutil diferencia entre realidad y ficción.


ste verano participó en uno de los cursos organizados por el Departamento de Defensa de EE UU para seleccionar talentos y reclutarlos para una guerra que no se combate con armas convencionales y para la que el país aún no está preparado. Según una estimación oficial, EE UU necesita entre 10.000 y 30.000 expertos para proteger al Gobierno y a las grandes empresas de un ataque cibernético. Y, de momento, solo dispone de alrededor de 1.000 mayo, el Pentágono creó una unidad especial, el Cyber Command, con una dotación anual de 150 millones de dólares bajo el mando del director de la Agencia de Seguridad Nacional, el general Keith Alexander. Algo parecido a la Unidad 8200, el comando especial de ciberinteligencia creado hace años por Israel.


Aaron Hampton es ahora uno de los potenciales reclutas del nuevo Ejército que el Gobierno prepara para combatir en un nuevo tipo de guerra.


Agencias Prensa EM AIP JPMM

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